
Existen personas como yo, que no tenemos derecho a la redención. Cuando sucede esto, es mejor no insistir.
Desperté a la 1:00 pm y el sol, una vez más, se encargó de romper el amor existente entre mi piel y las sábanas de mi cama. Me sentí como las hormigas bajo la lupa en pleno sol; empecé a correr hasta que me cansé, me senté y desempolvando mi vieja "caja ajedrez" me encontré con este tesoro cuyo nombre es Wong Kar-Wai.